Jesús tenía claro que venía con un propósito mayor y que El era el mesías, el enviado de Dios, Dios mismo encarnado.
Por eso mismo es que desde muy temprana edad se prepararon teológicamente donde estaba en la sinagoga, graduándose con excelencia tanto que los sacerdotes se sorprendían de su explicación tan brillantes, desenrollando el libro de Isaías y explicándolo con plena seguridad.
El hogar familiar hizo la contribución en la tarea de formarlo socialmente, en hogar se conocen los valores y los antivalores, en el hogar conoció los problemas y alegrías que se tienen como individuos y como familia y de las responsabilidades que se adquieren, por eso de pasar al ambiente familiar.
La misión de Jesús era de salvar al mundo por lo tanto tuvo que venir a conocerlo en su propia cultura y tierra, estando listo para entender en forma humana y pasando lo que un humano vive presentándose en santidad, claro.
Pudo ofrecernos salvación.
Para pertenecer al sacerdocio tuvo que ser bautizado y cumplir, una vez siendo bautizado fue aceptado, reconocido como hijo y revestido del Espíritu Santo para seguir con su ministerio ungido y preparado. Estando preparado, bautizado y revestido paso por el desierto para poder ser probado y atar al enemigo y al mismo tiempo conocer los misterios de el padre para enfrentarse y vencer.