Conciencia mesiánica: Jesús sabía con certeza que era el hijo de Dios, en múltiples ocasiones lo expreso Lucas 2:49, Juan 4:25-26, Lucas 4:18-21, se mantuvo apartado del pecado para conservarse limpio y así agradar al padre.
Conciencia teológica: Estudiar las escrituras le fue útil para comprender más el contexto en el que vivía, en cuanto a las leyes que regían la conducta.
Conciencia social: Su familia lo formó para darle a conocer valores, carácter, emociones afectivas, trabajo y ayuda en el hogar como todo hijo.
Bautismo en agua: Se bautizó en el Rio Jordán por inmersión a los 30 años para cumplir con requisitos bíblicos, haciendo público su testimonio de Fe, dejando como ejemplo ese acto hasta nuestros días.
Bautismo en el Espíritu Santo: Al recibirlo fue lleno del poder de lo alto y de la unción Lucas 3:22, con ello su ministerio tuvo grandes manifestaciones y autoridad para sanar, liberar podemos encontrar algunos testimonios en mateo 4:23-25.
Retiro de oración: El Espíritu Santo lo llevo al desierto, sometiendo su carne en el ayuno de 40 días, ahora sí que, revestido de poder, en intimidad con el padre, con ello pudo resistir la tentación del enemigo triunfando con la Palabra.